Entre cabras y arroyos: Todo lo que no quieres llevarte de Gredos

Hace tiempo que llevo pensando en escribir un artículo sobre las sorpresas que te puedes llevar cuando corres por la montaña, haces senderismo o te gusta acampar en zonas campestres. Y como la Sierra de Gredos es lo que conozco desde que nací, he decidido hablar sobre los peligros prevenibles que esconde este paraíso.

Por supuesto, es importante indicar que, antes de salir, cargues el móvil, lleves agua y revises el pronóstico del tiempo. Cuando ya estés en ruta, o entrenando para algún trail running veraniego, debes evitar beber agua de arroyos, piscinas naturales o manantiales que te encuentres. Aquí tenemos el primer peligro. Aunque el agua parezca pura y cristalina, beber directamente de estos arroyos puede tener sus consecuencias. Son zonas por donde pasan animales silvestres como ratones, topos, zorros, venados, aves y nuestra famosa Capra hispánica, pudiendo estar contaminadas con parásitos, virus o bacterias.

Las principales enfermedades que se pueden contraer por saborear este líquido fresquito son la giardiosis, la criptosporidiosis, la salmonelosis, entre otras. Puedes acabar con una buena disbiosis intestinal: diarreas, malestar general, vómitos, debilidad, fiebre e incluso deshidratación. Nada como una botella de agua mineral para nuestras excursiones o paseos, pero como ya está todo inventado, podemos llevar una mochila de hidratación (llamada camelbag), e incluso filtros ligeros o pastillas potabilizadoras (que dejan sabor a cloro, como os podéis imaginar).

También podemos encontrarnos con víboras hocicudas, que se camuflan bien entre piedras y matorrales. Es interesante llevar un bastón para defendernos y evitar levantar piedras con las manos por los caminos. Asimismo, nos podemos topar con culebras no venenosas, como la bastarda y la de escalera, que pueden atacarnos si se sienten acorraladas. No es complicado encontrar alacranes (escorpiones) cuando movemos piedras, cuya picadura es muy dolorosa, a pesar de no transmitirnos enfermedades.

Si estás muy cansado, ten cuidado en dónde te tumbas a descansar. Sentarte en el suelo sin protección puede exponerte a ácaros de la sarna, sobre todo si han pasado zorros, jabalíes o tejones. La naturaleza es maravillosa, pero no está desinfectada. Puedes usar una esterilla y evitar sentarte en madrigueras o zonas húmedas, donde puede haber mucho tránsito de animales salvajes. Una vez de vuelta a casa, conviene ducharse y cambiarse de ropa para reducir contactos indeseados.

Pero, sin duda, las más “top” y peligrosas son las pulgas y las garrapatas. Están muy presentes en senderos y zonas de paso de fauna silvestre. La vía de transmisión más común es la picadura directa cuando se adhieren a la piel. Tienen un gancho en su aparato bucal y pueden engancharse durante horas, e incluso días. Las enfermedades más frecuentes son la enfermedad de Lyme, la rickettsiosis, la babesiosis y la anaplasmosis. Con que te suenen, ya es suficiente. Desde luego, la mejor manera de evitarlas es llevar ropa clara, pantalones largos y los calcetines por fuera del pantalón. Debes revisar tu cuerpo una vez que termines la ruta. Nunca quites una garrapata aplastándola: retírala con unas pinzas. Es lo primero que se nos ocurre, pero pueden llevar bacterias, virus o parásitos y entrarnos por pequeñas heridas en los dedos o mucosas, como las de los ojos, sin darnos cuenta.

En cuanto a las pulgas, la transmisión también es por picadura directa. Son unas expertas en picar sin que te des cuenta. Tienen un anestésico en su saliva que te adormece mientras te pican. Cuando ves las ronchas, ya han desaparecido rápidamente. Las enfermedades más comunes son el tifus murino y la bartonelosis. La mejor forma de prevenirlas es no sentarse en zonas húmedas o con restos de animales, evitar los matorrales densos, las zonas con excrementos y no tocar animales silvestres. Si tu perro te acompaña en la ruta, debe llevar los antiparasitarios adecuados, como pipetas, collares o pastillas antiparasitarias. Si te encuentras con mastines cuidando del ganado, cambia de ruta y no entres en la zona de pastoreo.

No quería terminar sin recordarte que, cuando cruces por prados y creas encontrarte con toros bravos, robablemente sean vacas avileñas, que son de color negro, y si tienen crías cerca, serán igual de peligrosas que un toro bravío. No te acerques ni salgas corriendo: aléjate con calma, sin darles nunca la espalda, y pon distancia entre vosotros.

La naturaleza no está llena de amenazas, pero al ser un entorno vivo, debemos tener unas nociones básicas para que no se conviertan en un problema. Disfrutar de Gredos es una experiencia única. No se trata de tener miedo, sino de ir preparados. Cuanto más conoces el entorno, más lo disfrutas.

ONE HEALTH

Soledad Sánchez Higuera

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